miércoles, 31 de enero de 2018

El intimismo se viste de luces





        

Portada de libro Pepe Viyuela

                

¿Quien no conoce a Pepe Viyuela, el actor, el payaso, el poeta?



Debo mi encuentro con su Bestiario Del circo, a la exquisita sensibilidad de un amigo que me ofreció uno de los libros más bellos que jamás leí sobre el circo. En este libro Pepe Viyuela navega sobre la poesía intimista para dejar plasmado su amor por el mundo del circo.




el payaso en el circo



Desde mi infancia soy amante del circo. A los catorce años soñaba con ser trapecista. Me quedé en saltimbanqui doméstica.

Me siguen fascinando esas gentes del camino que viajan con los circos en las caravanas. Amo las ciudades de lona itinerantes que recorren pueblos y ciudades para ofrecer sueños a los que siguen creyendo. Ya sé que ahora el circo ha tomado otra forma, otros colores, pero sigue ofreciéndonos la misma fascinación. He tenido la suerte de acudir al circo Fenix de Paris  y allí me quedé con la boca abierta ante artistas como el Iraní Saleh Yazdari, que al igual que Pepe Viyuela se sirve de un objeto inánime (un caballo de madera balancín) para dar vida a su fantasía artística, o el Español Kerol, payaso malabarista. Y tantos otros. Hombres y mujeres que olvidan la gravedad, el peligro, incluso la muerte con el único deseo de hacernos flotar en una nube de confetis

Varias veces me he puesto a comentar este libro sin conseguir plasmar una sola linea. ¿Qué puedo decir yo sin dañar la belleza y la poesía de Pepe Viyuela?

No me queda otra que pedirle que nos cuente él. Que nos lleve de la mano dentro del vientre de lo imposible. Quiero que me hable de los trapecistas, de los payasos. Dejaré a Miguel Cubero, ilustrador del libro, animar el texto con sus delicados dibujos.


¿Qué es el circo?


Ya no posee la magia de lo itinerante, porque la itinerancia ya no se valora igual, porque el viajero ha empezado a perder el carácter romántico para parecerse más a un hombre de negocios y aeropuerto. Sin embargo, el circo sigue siendo un cóctel, una caja de pandora donde se refugia nuestra más pura humanidad, donde se vive la danza común de las culturas y las razas; se ha convertido en uno de los pocos refugios que le quedan a la poesía para retomar fuerzas y contemplar lo tecnológico y "asfáltico" con una mirada renovada.

El circo es el espacio en el que el hombre busca el desafío a la gravedad, al sentido común, al equilibrio, a las fieras, a sí mismo. Su lema es el más difícil todavía; su bandera, la itinerancia, la lucha contra las fronteras, la superación constante de barreras, tanto físicas como psicológicas o espirituales.

A los hombres los azota la vida y a las carpas de circo, el viento y la tristeza de la noche.

La carpa de circo


La carpa de circo es un inmenso espacio, de vacío aparente, en el que no cabe la muerte. Es el último refugio de la locura, que traga y regurgita público. Suele vomitarlo renacido, reparirlo transformado, metamorfoseado, convertido en un ser renovado, con un aire de infinita ternura y esperanza en la mirada.


La carpa de circo es un divino vientre que alumbra la vida y la ilusión del mundo. Su vientre es un navío azotado por mil tormentas que amenazan su existencia; un buque fantasma siempre a la deriva y poblado de náufragos que no aspiran, por no perder la libertada, a alcanzar ninguna playa. Cuando el asedio y la tormenta resultan inminentes, el temblor se apodera de la lona como de la piel de un niño en la oscuridad.



ilustración del bestiario del circo

El jefe de pista



Es el demiurgo que pretende alumbrar y dar sentido al núcleo absoluto de la locura. Su voz de origen a todo movimiento, con ella crea espacios de angustia, espectación, vértigo o peligro, a conveniencia o deseo. En sus frases va enhebrando los giros y los saltos mortales, prediciendo un destino repetido, pero siempre nuevo.

El trapecista



El trapacista, con sus alas invisibles y sus piernas, que le sirven de timón, surca el aire mágico del circo. Su cabeza está llena de aire, de ese aire ligero y leve que invade el corazón de los poetas. El escribe versos en el aire y muy arriba, lo hace con su cuerpo de cristal flexible y hueco. Sus versos son muy breves, duran lo que un suspiro o menos, pero abarcan la eternidad de la emoción enamorada.


Tiene gracia y maneras de delfín y su vida es toda un salto mortal, el sueño de un reptil que quiere ser golondrina para pasar de cable en cable sin esfuerzo, escuchando en la tierra a las cigarras que alborotan por no se sabe qué.

dibujo de payaso para el bestiario del circo


El payaso de nariz roja

 

Es el ser humano en esencia amarga de limón y risa, que se mofa de sí mismo y lanza su burla al corazón de los otros, haciéndoles troncharse de su propia insignificancia, de su calidad de torpes mortales, ocultos tras su propio rostro, incapaces de sacudirse la máscara que los convierte en parodias reales del sueño que creen ser.

Es un hombre-bizcocho mojado perpetuamente en el chocolate de la infancia.




Pepe Viyuela nos presenta cada protagonista del circo, sin olvidar la pista, la taquilla, la carpa y cada historia es una emoción diferente, un poema, un sabor agridulce que se queda flotando entre metáforas y se redime siempre porque el autor así lo quiere, así lo ve, así lo siente. ( A. Aberasturi)


Si amas el circo, lo amarás más después de leer este Bestiario. Si por el contrario no eres amante del circo, no podrás resistirte ante la belleza de los textos. Yo, cada vez que leo un capítulo tomo conciencia de mi alma de niño, esa que sigue intacta en cada uno de nosotros a la espera de que alguien como Pepe la despierte.





 




      

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