sábado, 7 de octubre de 2017

Tres pasos para iniciarse en la narrativa intimista





Tres pasos para iniciarse en la narrativa intimista.



Se me ocurre que, si has escogido este género literario para dar libertad a tu imaginación, será porque lo conoces bien. Porque te sientes más atraído por los espacios literarios íntimos. Porque prefieres el síntetismo de las palabras medidas y concretas, a las grandes odas. Porque te gustan los relatos emocionales y el lenguaje poético.

"Escribir es dibujar una puerta sobre un muro infranqueable, y después abrirla". En esta frase, el gran maestro del intimismo, Christian Bobin, define la esencia de la narrativa intimista.

El primer paso para escribir,  el más agradable: leer. 


En la lectura, sea cual sea su género, se nutre el escritor. Se entiende el mecanismo de la escritura.   Se aprende a resolver  problemas. Se libera la imaginación. Pero será preciso cambiar la forma de acercarse al acto de leer. Dejará de ser exclusivamente lúdico para convertirse en "interesado" y "pausado". Con esto quiero decir que leeremos despacio, observando la construcción de las frases, la musicalidad, el ritmo. Nos detendremos en cada párrafo que nos guste, interesándonos en su contenido, así como en la técnica constructiva. Yo diría que saborearemos la lectura.

Hay muchos autores intimistas que ya debes de conocer, para mí, Christian Bobin o Paul Claudel, son perfectos como referencia.




 El segundo paso, el más difícil :perder el miedo


¿Por qué tenemos miedo a escribir? Se pueden dar cincuenta respuestas diferentes, todas ellas válidas. Todas ellas igualmente falsas. En lo que a mí se refiere me quedo con una : orgullo. ¡Sí, orgullo! Ese temor absurdo a no sentirse a la altura. ¿De qué altura se trata? ¿Quién decide donde colocar el palo? ¿Cómo puedes saber si puedes o no, antes de haberlo intentado? 

 Cuando el escribir se convierte en una necesidad vital, el primer obstáculo que se ha de franquear es el miedo. El miedo es una reacción fisiológica invalidante. Los descubrimientos actuales sobre el funcionamiento de las emociones desmienten la tan conocida afirmación de Descartes sobre las respuestas emocionales :" hay cosas que ocurren en el cuerpo que la mente ignora". Hoy en día queda demostrado que nada ocurre en el cuerpo que la mente ignore. Con esto quiero confirmar la necesidad de despojarse del miedo a fin de liberar la mente.

La escritura exige un estado de conciencia modificado, cercano al de la meditación. El cuerpo está presente y a la vez ausente. El espacio y el tiempo se distorsionan. Cuando se entra en esta dimensión tan peculiar, la escritura aparece como algo natural.

El tercer paso, el más emocionante: tener una historia para contar


Hace algunos años, después de alentar el deseo de escribir durante demasiado tiempo, tuve la suerte de coincidir  en una cena, con un escritor. Nunca había hablado con ninguno. Confieso que me costó hacerle la pregunta que  me ardía en la boca : ¿Cómo se hace para escribir una novela?. El señor me miró con atención, sonrió, y me dijo : "Hay que tener una historia que contar". Así de simple. Me quedé perpleja, por no decir frustrada. Yo me esperaba algo más intenso. Púes bien, me fui a mi casa, y al día siguiente empecé mi primera novela "Eloisa". Nada mas colocar las primeras frases  sobre la hoja  blanca, me sentí liberada. Sin darme ni cuenta los personajes me llevaron a su propio espacio. Se convirtieron en los protagonistas de los acontecimientos. Ellos se servían de mí para contar su historia. Desde ese momento, en cada una de mis novelas, no deja de sorprenderme esa misteriosa interacción entre nosotros.

Aunque estos tres puntos te parezcan difíciles, o incluso absurdos, confío en que, si te detienes en ellos unos minutos, te ayuden a emprender el maravilloso camino de la escritura, y  te des cuenta por ti mismo que, para escribir, solo se precisa desear hacerlo. No importa el tipo de historia  que desees contar,  si te gusta el lenguaje, si te liberas del miedo y si te dejas llevar por tus personajes, será una preciosa historia.


¿En  cuál de estos puntos te encuentras?
¿Cuál de ellos te parece el más fácil de obtener?
¿Acaso tu deseo de escribir no es lo suficientemente fuerte como para no superar el más dificil?

Tu puedes hacerlo. ¿Te animas a intentarlo?



 

















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