miércoles, 31 de enero de 2018

El intimismo se viste de luces





        

Portada de libro Pepe Viyuela

                

¿Quien no conoce a Pepe Viyuela, el actor, el payaso, el poeta?



Debo mi encuentro con su Bestiario Del circo, a la exquisita sensibilidad de un amigo que me ofreció uno de los libros más bellos que jamás leí sobre el circo. En este libro Pepe Viyuela navega sobre la poesía intimista para dejar plasmado su amor por el mundo del circo.




el payaso en el circo



Desde mi infancia soy amante del circo. A los catorce años soñaba con ser trapecista. Me quedé en saltimbanqui doméstica.

Me siguen fascinando esas gentes del camino que viajan con los circos en las caravanas. Amo las ciudades de lona itinerantes que recorren pueblos y ciudades para ofrecer sueños a los que siguen creyendo. Ya sé que ahora el circo ha tomado otra forma, otros colores, pero sigue ofreciéndonos la misma fascinación. He tenido la suerte de acudir al circo Fenix de Paris  y allí me quedé con la boca abierta ante artistas como el Iraní Saleh Yazdari, que al igual que Pepe Viyuela se sirve de un objeto inánime (un caballo de madera balancín) para dar vida a su fantasía artística, o el Español Kerol, payaso malabarista. Y tantos otros. Hombres y mujeres que olvidan la gravedad, el peligro, incluso la muerte con el único deseo de hacernos flotar en una nube de confetis

Varias veces me he puesto a comentar este libro sin conseguir plasmar una sola linea. ¿Qué puedo decir yo sin dañar la belleza y la poesía de Pepe Viyuela?

No me queda otra que pedirle que nos cuente él. Que nos lleve de la mano dentro del vientre de lo imposible. Quiero que me hable de los trapecistas, de los payasos. Dejaré a Miguel Cubero, ilustrador del libro, animar el texto con sus delicados dibujos.


¿Qué es el circo?


Ya no posee la magia de lo itinerante, porque la itinerancia ya no se valora igual, porque el viajero ha empezado a perder el carácter romántico para parecerse más a un hombre de negocios y aeropuerto. Sin embargo, el circo sigue siendo un cóctel, una caja de pandora donde se refugia nuestra más pura humanidad, donde se vive la danza común de las culturas y las razas; se ha convertido en uno de los pocos refugios que le quedan a la poesía para retomar fuerzas y contemplar lo tecnológico y "asfáltico" con una mirada renovada.

El circo es el espacio en el que el hombre busca el desafío a la gravedad, al sentido común, al equilibrio, a las fieras, a sí mismo. Su lema es el más difícil todavía; su bandera, la itinerancia, la lucha contra las fronteras, la superación constante de barreras, tanto físicas como psicológicas o espirituales.

A los hombres los azota la vida y a las carpas de circo, el viento y la tristeza de la noche.

La carpa de circo


La carpa de circo es un inmenso espacio, de vacío aparente, en el que no cabe la muerte. Es el último refugio de la locura, que traga y regurgita público. Suele vomitarlo renacido, reparirlo transformado, metamorfoseado, convertido en un ser renovado, con un aire de infinita ternura y esperanza en la mirada.


La carpa de circo es un divino vientre que alumbra la vida y la ilusión del mundo. Su vientre es un navío azotado por mil tormentas que amenazan su existencia; un buque fantasma siempre a la deriva y poblado de náufragos que no aspiran, por no perder la libertada, a alcanzar ninguna playa. Cuando el asedio y la tormenta resultan inminentes, el temblor se apodera de la lona como de la piel de un niño en la oscuridad.



ilustración del bestiario del circo

El jefe de pista



Es el demiurgo que pretende alumbrar y dar sentido al núcleo absoluto de la locura. Su voz de origen a todo movimiento, con ella crea espacios de angustia, espectación, vértigo o peligro, a conveniencia o deseo. En sus frases va enhebrando los giros y los saltos mortales, prediciendo un destino repetido, pero siempre nuevo.

El trapecista



El trapacista, con sus alas invisibles y sus piernas, que le sirven de timón, surca el aire mágico del circo. Su cabeza está llena de aire, de ese aire ligero y leve que invade el corazón de los poetas. El escribe versos en el aire y muy arriba, lo hace con su cuerpo de cristal flexible y hueco. Sus versos son muy breves, duran lo que un suspiro o menos, pero abarcan la eternidad de la emoción enamorada.


Tiene gracia y maneras de delfín y su vida es toda un salto mortal, el sueño de un reptil que quiere ser golondrina para pasar de cable en cable sin esfuerzo, escuchando en la tierra a las cigarras que alborotan por no se sabe qué.

dibujo de payaso para el bestiario del circo


El payaso de nariz roja

 

Es el ser humano en esencia amarga de limón y risa, que se mofa de sí mismo y lanza su burla al corazón de los otros, haciéndoles troncharse de su propia insignificancia, de su calidad de torpes mortales, ocultos tras su propio rostro, incapaces de sacudirse la máscara que los convierte en parodias reales del sueño que creen ser.

Es un hombre-bizcocho mojado perpetuamente en el chocolate de la infancia.




Pepe Viyuela nos presenta cada protagonista del circo, sin olvidar la pista, la taquilla, la carpa y cada historia es una emoción diferente, un poema, un sabor agridulce que se queda flotando entre metáforas y se redime siempre porque el autor así lo quiere, así lo ve, así lo siente. ( A. Aberasturi)


Si amas el circo, lo amarás más después de leer este Bestiario. Si por el contrario no eres amante del circo, no podrás resistirte ante la belleza de los textos. Yo, cada vez que leo un capítulo tomo conciencia de mi alma de niño, esa que sigue intacta en cada uno de nosotros a la espera de que alguien como Pepe la despierte.





 




      

martes, 19 de diciembre de 2017

¿Quieres escribir o ser escritor?


  Escribir no quiere decir ser escritor

Una ventana abierta sobre el desierto de la escritura
 

 

      ¿ Por qué escribes

Cualquier escritor, cuando se nos pregunta por las razones que nos impulsan a escribir, nos sentimos inclinados a ofrecer las razones más peregrinas, más llamativas y estrambóticas que podamos imaginar. Ahí tenemos la respuesta de Hemingway cuando le preguntaron cuál era el primer consejo que daría a un aprendiz de escritor :" Digamos que debería ahorcarse, porque descubre que escribir bien es intolerablemente difícil". O la confesión de Flaubert, que hablando del oficio de escritor dijo que amaba su trabajo "con un amor frenético y perverso, como ama el asceta el cilicio que le araña el vientre". O la respuesta de Fernando Pessoa:" Para mí, escribir es despreciarme; es como la droga que me repugna y tomo, el vicio que desprecio y en el que vivo".


Da la impresión de que todos ellos se sintieron condenados, como Sífido, a desempeñar una tarea que nunca dará fruto, al menos, ninguno que merezca la pena, y a la vez, parte de un colectivo de marginados selectos, de un misterioso olimpo.

Por mi parte, se me ocurre decir que escribo por necesidad. Y tú, ¿sabes por qué escribes?


¿El escritor nace o se hace?

El eterno dilema, casi hamletiano, de si el escritor nace o se hace da para mucho y siempre habrá diferencias de opinión.
Parece asumido que el artista recibe unas órdenes misteriosas conocidas como "inspiración", y lo único que tiene que hacer es que ese impulso soberano le lleve donde quiera. Esto puede ocurrirnos, sin duda, a todos los creadores en los comienzos. Pero, durante ese tiempo en el que cultivamos el don, podemos no hacer buen uso de ese don si no asumimos la necesidad de atenernos a ciertas normas necesarias para el buen hacer de la escritura. El rigor, el trabajo, la autocrítica, hacen de un naciente escritor, un posible escritor. Leer, mirar alrededor y escuchar. Limar, no pulir. No escribir sobre lo que hemos visto, sino cómo lo hemos visto, puede hacer a un escritor.

En múltiples ocasiones no somo conscientes de que nuestra dificultad en alzarnos al estatuto de escritores se deba a esta particular falta de proporción entre la capacidad de ver y la de expresar .


Hoy, después de mucho luchar con la escritura y de muchísimo luchar conmigo misma, estoy convencida de que se nace con una disposición para la escritura, pero de nada sirve si no se aprende a escribir. La ruta es larga, cierto, pero ahí está. ¿Cómo lo ves tú? 



¿Quieres escribir, o ser escritor? 

Otro debate tan diíicil de aclarar como el anterior bien pudiera ser "¿quieres escribir o ser escritor?. Como suele ocurrir con toda actividad artística, la práctica literaria va acompañada de un aura atractiva y glamurosa sobre la cual se han vertido infinidad de opiniones. Yo me haría algunas preguntas antes de responder a la cuestión. ¿Escribo por dinero? ¿Deseo ser escritora para alcanzar la fama? ¿Escribo para un público determinado? ¿Escribo lo que realmente deseo escribir, o me atengo a un fenómeno de moda? Estas y tantas otras preguntas que me hago sin respuesta. ¿Te las haces tú alguna vez? Si has encontrado respuestas te agradecería me las comunicases.

Antón Chéjov afirmaba sentirse triste y desanimado cuando se preguntaba para qué y para quién escribía, sin estar seguro de ser escritor.:¿Qué escribo y para quién? se preguntaba. ¿Para el público? pero si no lo veo y creo menos en él que en los duendes. También Edith Wharton afirmaba que ningún escritor puede dar lo mejor de sí mismo mientras no cese de pensar en sí mismo, en sus lectores o en el editor y comience a escribir no para él, sino para ese otro yo con el que el artista creativo está siempre en misteriosa correspondencia.
  Llego a la conclusión de que la escritura es un arte al igual que otras artes como la música o la pintura. Que precisa de unas disposiciones naturales, pero sobre todo, de mucho trabajo, de mucha observación, de muchas vivencias para alcanzar su máxima expresión.

Podría apoyar mi afirmación en la experiencia como escritora, pero sonaría a fatuo, a pedante, a falto de humildad. De ahí que me refiera al pensamiento de la filosofía empírica de Hume ( Filósofo inglés del siglo XVIII) que coloca la experiencia y las sensaciones en el corazón del saber. Y afirma con contundencia que el concepto del arte de la escritura no encuentra una definición en principios teóricos definidos a priori, si no, más bien, en la interacción libre de las sensaciones personales.



Dejémonos pues llevar por nuestras sensaciones, por nuestra propia experiencia, por la aprendida en la lectura, sin detenernos en el camino hasta encontrar el lugar idóneo donde sembrar las flores de nuestra imaginación.

¿Has encontrado alguna respuesta a tus preguntas?

Espero tus comentarios .

lunes, 20 de noviembre de 2017

Escribir y editar. Entrevista a la editora Martina Tuts

¿ La edición es un negocio o un sueño?

Entrevista a la editora Martina Tuts

 

 

Martina Tuts es redactora, correctora y editora. Tiene varias publicaciones como coordinadora y autora de materiales de editoriales españolas como los libros de la Catarat, SGEL, así como extranjeros (Studia Diplomática).
Es coordinadora de la editorial Con Ética.

  Se declara amante del realismo mágico. Es para mí un honor charlar  con ella sobre este género literario que tanto aprecio, así como del difícil mundo editorial.
 


 Te defines como editora, aún habiéndote tomado un tiempo. ¿Qué tiene ese oficio que engancha tanto?


   Te contestaría que las escritoras, si no fuera porque suena a alabanzas. Sin embargo, te diré que trabajar en la edición tiene más de vocación que de rentabilidad. Las personas suelen considerarnos como una suerte de buitres maltratadores que explotamos a quienes crean, sólo preocupados por la venta, como si de latas de conservas se tratara. Permíteme puntualizar algunas cosas. Mi experiencia es la de una editorial pequeña, cuidada y feminista. Mantener la calidad de las publicaciones y un criterio ético, es vivir  dentro de un mundo de realismo mágico que poco tiene que envidiar a la increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, te lo aseguro. 

 ¿Son tantos los obstáculos con los que te encuentras?

 
   Mira, una editorial es una carrera de fondo y, si me permites la broma, de fondos: quienes se dedican a escribir, pocas veces son conscientes de lo que supone poner un libro en circulación. Las grandes multinacionales son quienes tienen esa capacidad de “inundar” el mercado de miles de ejemplares. ¿Sabes, por ejemplo, que llegar a las secciones de libros de los hipermercados es prácticamente imposible para una editorial pequeña? ¿Sabías que de los más de 80.000 libros editados en 2016, sólo el 7% lo son de literatura o estudios literarios? Y de este 7%, sólo se vende el 20%. El 80% restante “se pierde”… o no se vende. A esas multinacionales que publican de todo (bueno o malo), no las afecta demasiado: estar en todos los puntos de venta contribuye a su reputación pero, a las pequeñas, nos ahoga.


Hablas de la edición en papel, pero, ¿qué hay de lo digital? Creo recordar que te dedicaste a ello, también


    Así es. No te quiero aburrir con cifras, pero si te cuento que el IVA de un libro de papel es del 4% y el de un libro digital del 21%, te podrás hacer una idea de cómo está el sector… Y el público desconoce que el trabajo es idéntico al de un libro en papel (diseño de las portadas, corrección de estilo, maquetación y promoción, ¿cómo no?) pero el “ahorro” en papel supone que el libro digital se venda mucho más barato… Lo que te digo, ser editora tiene mucho de vocacional… Y si te dedicas a mimar la edición sea esta de papel o digital, a cuidar a tus autores y autoras, a marcar cierta línea de pensamiento, ni te cuento. Pero son opciones, claro.


Hablo de ti, como editora, en pasado. ¿Has renunciado a ello definitivamente?


    ¡Para nada! Espero volver a ello en algún momento, quizás desde una actitud menos romántica y más realista. Montar una editorial es como abrir un restaurante: parte de una visión idealizada de la profesión y crees que con pasión y trabajo está todo conseguido, ¡pero no! Pero en mi caso como en el caso de muchas colegas, no se puede ‘vivir’ de la edición: quienes nos dedicamos a promocionar escritoras noveles o menos conocidas en Europa, por ejemplo, pocas veces recuperamos la inversión realizada. Es, ni más ni menos, puro amor al arte.

Háblame un poco de ese "amor al arte". En tu caso, ¿por qué tipo de escritura te decantas?


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    Como sabes, me crié en francés. Así que mi despertar literario se hizo en esta lengua. Sin embargo, una vez leídos los grandes clásicos de la literatura francesa, me sumergí en los años ochenta en la lectura, en castellano, de escritores hispanoamericanos de lo que se conoce como el boom de la literatura hispanoamericana. Y de todos ellos, me fascinaron particularmente dos: Julio Cortázar y Gabriel García Márquez, los mayores representantes, según mi opinión, del realismo mágico, centrado en la estética del mito que permite explicar las cosas irreales como realistas y las cosas cotidianas como elementos irreales (aunque a menudo basados en experiencias reales, extrañas o fantásticas) y que combinan la verdad y  lo imaginario de manera tal que son, a veces, difíciles de distinguir. Aparte de la conocida Rayuela, de Cortázar me gustó muchísimo sus Historias de Cronopios y famas y de GGM,  me quedaría con los cuentos, todos y, cómo no, con sus Cien años de Soledad que, por cierto, no habría visto la luz de no haber apostado por el manuscrito esa fabulosa editora que fue Carmen Balcells, la gran descubridora de esos escritores hispanoamericanos. 

¿Existe en el panorama literario contemporaneo escritores y escritoras tan innovadores, en este sentido?


    Bueno, imagino que sí. Quizás no como corriente literaria, de manera tan evidente, pero creo muy interesante seguir a algunas escritoras y escritores de culturas y lenguas más alejadas a nosotras. Pienso, por ejemplo, en los afganos Atiq Rahimi y Khaled Hosseini o en Toni Morrisson, Ángela Carter, Natalia Ginsburg o Elena Garro. Y, en castellano, cómo no, en Isabel Allende, en la estela de García Márquez o en Margaret Atwood y Lois Lowry, en la frontera entre la ficción futurista y el realismo mágico extremo. También en Fatena Al-Gurra y Maram Al-Masri, intimistas, aunque reivindicativas. Y cómo no mencionar a las escritoras cubanas: Adelaida (Laidi) Fernández de Juan, Marilyn Bobbes o Nancy Morejón, entre otras. Sin olvidarte a ti, Maria Luisa Huertas.


Muchas mujeres en tu lista. ¿Crees que existe una literatura femenina?  ¿Escribimos de manera distinta ellos y nosotras?

    ¡Tu pregunta sobrepasa la extensión de esta entrevista!
De manera general, ten en cuenta que el 85% de los libros en las bibliotecas son de escritores. Existe, como en todas las áreas de la sociedad, una discriminación real hacia la literatura escrita por mujeres. Se suele decir que a las escritoras las leen las mujeres, pero no así la mayoría de los hombres. Creo importante, como editora,  visibilizar a esas mujeres. En cuanto a si existe una literatura femenina… creo que existe una literatura mal llamada ‘romántica’, escrita por hombres y mujeres, y destinada sobre todo a estas, cuyo objetivo es –fundamentalmente- reproducir los modelos estereotipados de las relaciones entre géneros. Existen varias tesis doctorales sobre ello: Corin Tellado (cuyo gran admirador era el General Franco) o Elena Francis (que era un varón), son muestras de ello.
Lo que sí creo es que existe una literatura feminista: esa que desmonta los modelos establecidos y limitadores y propone personajes femeninos empoderados. Y sus autores pueden ser indistintamente mujeres u hombres. El feminismo es una actitud ante la igualdad, no exclusiva de mujeres.
Sí es cierto que observo que muchas escritoras aún se definen a sí mismas como escritores, rehuyen del femenino en sus textos, construyen personajes masculinos dominantes y a veces demuestran cierta misoginia hacia los personajes de su sexo. Y creo que sería deseable, a la hora de la relectura de lo que una escribe, poner más cuidado en ello… es una opinión.
Mi percepción en cuanto al mundo de la edición es que una se coloca dónde cree que debe estar, como en la vida. Y la coherencia, la ética y los valores que se defienden deberían, también y contra vientos y mareas, verse reflejados en lo que se pretende transmitir a quienes nos lean. 
 
¿Deseais conocer a Martina Tuts para ampliar información sobre el mundo editorial?
La podreis encontrar en FACEBOOK.





sábado, 7 de octubre de 2017

Tres pasos para iniciarse en la narrativa intimista





Tres pasos para iniciarse en la narrativa intimista.



Se me ocurre que, si has escogido este género literario para dar libertad a tu imaginación, será porque lo conoces bien. Porque te sientes más atraído por los espacios literarios íntimos. Porque prefieres el síntetismo de las palabras medidas y concretas, a las grandes odas. Porque te gustan los relatos emocionales y el lenguaje poético.

"Escribir es dibujar una puerta sobre un muro infranqueable, y después abrirla". En esta frase, el gran maestro del intimismo, Christian Bobin, define la esencia de la narrativa intimista.

El primer paso para escribir,  el más agradable: leer. 


En la lectura, sea cual sea su género, se nutre el escritor. Se entiende el mecanismo de la escritura.   Se aprende a resolver  problemas. Se libera la imaginación. Pero será preciso cambiar la forma de acercarse al acto de leer. Dejará de ser exclusivamente lúdico para convertirse en "interesado" y "pausado". Con esto quiero decir que leeremos despacio, observando la construcción de las frases, la musicalidad, el ritmo. Nos detendremos en cada párrafo que nos guste, interesándonos en su contenido, así como en la técnica constructiva. Yo diría que saborearemos la lectura.

Hay muchos autores intimistas que ya debes de conocer, para mí, Christian Bobin o Paul Claudel, son perfectos como referencia.




 El segundo paso, el más difícil :perder el miedo


¿Por qué tenemos miedo a escribir? Se pueden dar cincuenta respuestas diferentes, todas ellas válidas. Todas ellas igualmente falsas. En lo que a mí se refiere me quedo con una : orgullo. ¡Sí, orgullo! Ese temor absurdo a no sentirse a la altura. ¿De qué altura se trata? ¿Quién decide donde colocar el palo? ¿Cómo puedes saber si puedes o no, antes de haberlo intentado? 

 Cuando el escribir se convierte en una necesidad vital, el primer obstáculo que se ha de franquear es el miedo. El miedo es una reacción fisiológica invalidante. Los descubrimientos actuales sobre el funcionamiento de las emociones desmienten la tan conocida afirmación de Descartes sobre las respuestas emocionales :" hay cosas que ocurren en el cuerpo que la mente ignora". Hoy en día queda demostrado que nada ocurre en el cuerpo que la mente ignore. Con esto quiero confirmar la necesidad de despojarse del miedo a fin de liberar la mente.

La escritura exige un estado de conciencia modificado, cercano al de la meditación. El cuerpo está presente y a la vez ausente. El espacio y el tiempo se distorsionan. Cuando se entra en esta dimensión tan peculiar, la escritura aparece como algo natural.

El tercer paso, el más emocionante: tener una historia para contar


Hace algunos años, después de alentar el deseo de escribir durante demasiado tiempo, tuve la suerte de coincidir  en una cena, con un escritor. Nunca había hablado con ninguno. Confieso que me costó hacerle la pregunta que  me ardía en la boca : ¿Cómo se hace para escribir una novela?. El señor me miró con atención, sonrió, y me dijo : "Hay que tener una historia que contar". Así de simple. Me quedé perpleja, por no decir frustrada. Yo me esperaba algo más intenso. Púes bien, me fui a mi casa, y al día siguiente empecé mi primera novela "Eloisa". Nada mas colocar las primeras frases  sobre la hoja  blanca, me sentí liberada. Sin darme ni cuenta los personajes me llevaron a su propio espacio. Se convirtieron en los protagonistas de los acontecimientos. Ellos se servían de mí para contar su historia. Desde ese momento, en cada una de mis novelas, no deja de sorprenderme esa misteriosa interacción entre nosotros.

Aunque estos tres puntos te parezcan difíciles, o incluso absurdos, confío en que, si te detienes en ellos unos minutos, te ayuden a emprender el maravilloso camino de la escritura, y  te des cuenta por ti mismo que, para escribir, solo se precisa desear hacerlo. No importa el tipo de historia  que desees contar,  si te gusta el lenguaje, si te liberas del miedo y si te dejas llevar por tus personajes, será una preciosa historia.


¿En  cuál de estos puntos te encuentras?
¿Cuál de ellos te parece el más fácil de obtener?
¿Acaso tu deseo de escribir no es lo suficientemente fuerte como para no superar el más dificil?

Tu puedes hacerlo. ¿Te animas a intentarlo?



 

















jueves, 24 de agosto de 2017

Las sombras del azar: mi última novela


 

        Terminar una novela es un acto comparable a un  alumbramiento. Se sufre y se disfruta a la vez. Mi criatura lleva por nombre "Las sombras del azar" y ha nacido bajo el signo del realismo mágico. 

  Al cabo de dos años de gestación, hoy busca  existir en otros brazos : los tuyos, los vuestros. 

Hoy la despido en el andén de una estación sin nombre y no puedo evitar ese dolor incierto en el pecho, que siempre me agobia al desprenderme de mis historias.  

¿Porqué le dí ese nombre?

A raíz de un trágico acontecimiento ocurrido muy cerca de mi domicilio: una joven es encontrada muerta y violada cerca del recinto donde se celebraba una fiesta, surge la necesidad de dar vida  al suceso.
Me deslizo en el tiempo. Coloco el ojo en la cerradura de la puerta y me adentro en lo más íntimo de lo que allí  ocurre. 

¿Se trataba de un crimen premeditado?

 Parto de  este hecho con la convicción absoluta de la  culpabilidad del azar en tan trágica desgracia. 

A partir de aquí, la vida de los personajes será un interminable trasegar entre las pocas luces y las muchas sombras del azar, de lo imprevisible, de lo inevitable, de lo mágico. En su desesperada necesidad por sobrevivir entre las nieblas, cada uno se refugia en la negación de la realidad. Una realidad que siempre termina por atropellarlos.

Pero la realidad, al igual que la verdad, no existe. Depende siempre, como bien decía Ortega, de las circunstancias que acompañan las vivencias de cada ser humano. Un mismo hecho será relatado de diferente forma por cada una de las personas presentes. ¿Quién no ha tenido ocasión de comprobarlo?. En la novela, pongo en voz de cada personaje su visión de la realidad. Su desesperanza ante las consecuencias del azar en sus vidas. 

Puede que esta forma literaria, por lo poco usual, perturbe al lector. Para mí, es la que mejor responde al realismo mágico. El lector, tú, vosotros, sois la continuidad del relato. Hacéis parte integrante de su contenido. Vuestra propia visión de la realidad se confundirá con el resto de las otras realidades y terminará por dar forma a la historia. A vosotros corresponde descubrir si los personajes son héroes, cobardes, o victimas.
  
Espero vuestras opiniones para continuar lanzando palabras al aire. "Un escritor sin lector no existe"


casa leyendo las sombras del azar
 cómpralo aquí

martes, 15 de agosto de 2017

¿Qué novela intimista puedo regalar?


Un libro es el mejor regalo que se puede ofrecer, siempre y cuando el tipo de narrativa corresponda a la persona a quien va dirigido.

¿Por qué buscas precisamente una novela intimista


¿Conoces este género literario?


La novela intimista se caracteriza por su estructura así como por su temática. Las personas que aprecian este tipo de literatura rechazan las grandes odas históricas repletas de personages, de datos, o las novelas donde las descripciones de lugares o paisajes distraen la atención. El lector de la novela intimista ama el lenguaje limpio, claro, poético o lírico, según la sensibilidad del escritor. Pero ante todo, buscan una historia donde alojarse. Un lugar conocido, aunque desconocido, donde depositar emociones.

Al hacerme la pregunta sobre que novela puedes regalar, entiendo que esperas varios títulos. ¡Pues no! Te daré solo uno. El que me parece cumplir a la perfección con el significado de la novela intimista. Puede también que sea uno de mis  preferidos para iniciarse en este género literario.

Son muchos los autores y autoras que encontramos en el intimismo la mejor forma, o la única, para dar rienda suelta a nuestra creatividad. Somos unos curiosos del alma humana. Nos gusta mirar por el ojo de la cerradura para observar lo que dentro de esa habitación acontece, a la vez que colocamos el oído contra la puerta para no perder un ápice de lo que allí se "siente". Y cuando utilizo la palabra sentir, me refiero a los sentimientos y emociones.

Con un lenguaje limpio, sencillo, Philippe Claudel, en su novela "la nieta del señor Linch", invita al lector a entrar en un universo íntimo desprovisto de contenido superfluo. El autor, un hombre de gran discreción, del que se dice que se esconde para escribir, nos brinda esta pequeña htoria que por la profundidad de su contenido permanece en la memoria una vez cerrado el libro. En ella denuncia la realidad de esta sociedad contemporánea. Aunque escrita en 2005, responde a la problemática actual de los refugiados. Al exilio. A la soledad. A la repulsa que viven por parte de las poblaciones locales, así como de los gobiernos. Al miedo que los habita. A la angustia por el miedo a perder sus raíces.


La intimidad del señor Linch con su nieta


Un anciano asiático se ve obligado a huir de su país de origen a causa de la guerra. Un día desembarca en un lugar desconocido con una pequeña maleta y una nieta de pocos meses en brazos. De inmediato es conducido a un lugar de acogida donde comparte con otros refugiados el dormitorio común y las comidas. Todas las tardes el señor Linch ( que así se llama el anciano), sale a pasear y sentarse en un banco. Allí se reune con el señor Bark. Los dos hombres, sentados en el banco y sin hablar el mismo idioma, conversan durante horas, (Philippe Claudel dibujó este banco para la portada de la novela). Al cabo del tiempo se establece una amistad a pesar de no poder compartir. Llegan a  apreciarse, a entenderse incluso. Ambos han sobrevivido a una tragedia en la que perdieron a todos los miembros de su familia. Les une la soledad, la necesidad de existir.

Con un estilo profundamente humano, íntimo, Philippe Claudel describe las mil bajezas de los hombres.

Espero que esta pequeña maravilla consiga atrapar a la persona a quien se la ofreces. Si de algo te ha servido este comentario me encantará que me lo dijeses.


miércoles, 12 de octubre de 2016


Hola a todos. El día 11 de Noviembre os espero en el Corte Ingles de Barcelona Puerta del Angel, en comàñía de Victoria Bermejo para presentar mi última novela.